| El amor que La odisea cela |
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| Literatura - Crítica literaria | |||
Publicado por L. F. Valencia en Espéculo nº 35Uno de los asuntos que mejor se rastrea en la literatura es el amoroso. Sin embargo, a despecho de quienes han creído que sin amor, intensos dramas y tira y aflojes entre parejas, no hay buenas historias, una obra clásica puede demostrarnos también lo contrario. En principio, parece mentira; pero lo cierto es que La odisea trae muy guardadas sus ideas sobre el amor. Bueno, no sólo en La odisea, en la obra de Homero el amor hay que extraerlo a la fuerza como si fuera un discurso implícito. Tan acostumbrados estamos a nuestra forma novelesca, erótica y platónica de la belleza amorosa que, en particular caso, resulta sorprendente no encontrar en la obra griega un aliento más avasallador del sentimiento afectivo, vital, humano. “Sin un amor, la vida no se llama vida”, dice un bolero muy latinoamericano; sin embargo, esa gran metáfora de la vida que es La odisea, enjambre de situaciones humanas, carece de ese amor que se canta en nuestras canciones. No es tampoco una carencia particular de la obra de Homero; una mirada sobre las páginas de la época clásica griega nos ayudan a percatarnos del vacío que hay sobre el sentimiento amoroso. Alguna vez dijo al respecto el estudioso de asuntos helénicos Francisco Rodríguez Adrados: «Se evita el tema del amor o, cuando lo toca, hay como un extraño pudor que hace que, en vez de profundizar el fenómeno amoroso, el poeta considere este análisis como sobreentendido». De acuerdo con Rodríguez Adrados resulta más exacto hablar de una reserva en la exposición del sentimiento amoroso que decir que en la literatura griega clásica no hay amor.
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