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Literatura -
Edad Media
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Publicado por Mª Araceli Laurence en Espéculo nº 24Si consideramos el poder como una relación de fuerza, tal vez, debería ser analizado en términos de lucha y de enfrentamientos. Así entendido, el poder se inscribe en las instituciones, en los lenguajes, en los cuerpos de unos y otros.
Es considerando lo antedicho que tomaremos como objeto de reflexión de este trabajo la siguiente hipótesis: el ejercicio de las acciones de poder se inscribe en el cuerpo de los sujetos instaurando, de esta manera, la presencia del “otro”, alguien que en algunos casos padece y tolera y, en otros, se opone, de manera activa o pasiva, a dicho ejercicio. Así, la organización vertical que implica la presencia de un dominante y un dominado se va a manifestar a lo largo del Libro de Apolonio inscribiéndose en distintos vínculos. Sin embargo, en un contexto en que rige la oposición entre lo femenino y lo masculino (el débil y el fuerte), la única forma que encuentra lo femenino (el débil) para hacer valer su fuerza es la seducción.
Dice Baudrillard:
La seducción es aquello que no tiene representación posible, porque la distancia entre lo real y su doble, la distinción entre el Mismo y el Otro está abolida. A lo largo de la historia veremos cómo se articulan los lazos que relacionan los dos conceptos que estamos tratando: poder y seducción. Acceder al artículo
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