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Literatura -
El Teatro
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Publicado por Revueltas Acevedo en Revista Digital Universitaria Vol. 6 nº 5El carácter dominante que como expresión literaria tiene el teatro durante los siglos XVI y XVII, fundamentalmente. Su capacidad de seducción para un público apetente de ensoñar mundos mejores. Cervantes, como el renovador de el teatro de origen popular como el retablo y los entremeses. En el ensayo se ejemplifica el carácter lúdico y transformador de la realidad en “El retablo de maese Pedro” que se narra en el capítulo 26 de Don Quijote de la Mancha. En él se analizan las estrategias teatrales de Cervantes, que dan verosimilitud a las disparatadas acciones cometidas por don Quijote, ya que todas ellas hacen que éste vaya haciendo abstracción del mundo real para que le otorgue un rango de realidad a la historia caballeresca actuada en el escenario y decida participar en ella. En otras obras como los entremeses, la propuesta estética cervantina otorga al viejo género una nueva propuesta estética en la que el carácter fundamentalmente humorístico de los textos adquiere un fuerte sentido desmitificador y desenmascarador, pues en ocasiones detrás de la risa y la burla se vislumbra un enrarecido mundo que transparenta grandes tensiones sociales, que a través del regocijo, y en un proceso de identificación cómica, provoca la catarsis en el espectador. |
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El Teatro
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Publicado por E. del Río en Espéculo nº 13El extenso estudio que Agustín de Amezúa dedica al epistolario de Lope de Vega cuenta con un capítulo dedicado a Lope como "poeta secretario" (197-322). En él, proporciona información muy completa acerca de las diferentes actividades secretariles que el dramaturgo tuvo que llevar a cabo a lo largo de su vida. Al igual que otros autores, Lope de Vega desempeñó dicho cargo en diferentes casas, con el fin de ir sufragando sus gastos bajo un mecenazgo seguro. Secretario del Marqués de las Navas, del de Sarria, del Duque de Alba y del de Sessa, no es extraño que este cargo haya sido tenido en cuenta con cierta preeminencia a la hora de elegir a los personajes que aparecen a lo largo de su producción dramática.
A lo largo de los siglos XVI y XVII se va configurando todo un subgénero didáctico que atiende a la formación de los secretarios, de modo que proliferan los manuales orientados tanto a su educación y comportamiento como a la manera en que deben escribir cartas. Sendos artículos de J. Lafaye (1984) y de L. Rodríguez Cacho (1988) se dedican a la figura de Antonio de Torquemada y a su Manual de escribientes -que en parte se ocupa de las actividades de un secretario-, llamando la atención sobre la caída de las ars dictaminis, tan veneradas durante el Renacimiento, y su sustitución por los formularios de cartas, que cada vez son más extensos y se ocupan de los eventos más peregrinos. Acceder al artículo |
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El Teatro
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Publicado por M. Jurisch en Espéculo nº 17El presente trabajo tiene tres ejes, cuya explicitación no es sencilla. En principio, explicaré su título. Donde termina el sueño es una referencia algo cruel y arbitraria a la obra de Calderón de la Barca. La elección de este juego de palabras es, a su vez, una propuesta negativa que funciona como oxímoron de los desvelos de Segismundo en La vida es sueño, personaje que será conductor de luz en este camino hacia el barroco o, para decirlo de una manera menos presuntuosa, a las imágenes antitéticas que muestran el pesimismo ante la vida, el devenir de la melancolía creadora en melancolía reflexiva ante la muerte. Hablo de una atracción y un rechazo en la conjunción casi astrológica del destino del hombre en las obras del teatro barroco. Hablo de una atracción por lo sobrenatural y un rechazo de la idea renacentista de que el hombre todo lo puede, quizá tanto como un dios, quizá más que él. Acceder al artículo
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Publicado por A. Llosa en Espéculo nº 18El Retablo de las Maravillas es una facecia popular hecha entremés. Basado en un conocido motivo popular (el truhán que logra engañar a una víctima mediante la muestra de un paño u objeto maravilloso, cuyo dibujo sólo puede observar aquel que sea hijo legítimo), conjuga ciertas singularidades especiales: el retablo como objeto maravilloso, derivado de la aparición de estos artefactos italianos en el siglo XVI; las virtudes de éste (no verse las figuras que en él aparecen si se es bastardo o judío converso); las características de la víctima -que no es individual, sino colectiva-, un grupo de villanos ricos; y un final en el que los pícaros triunfan.
A este motivo popular -que en su forma pura viaja desde El conde Lucanor hasta Andersen-, Cervantes le añade, aparte las singularidades señaladas, la magia del teatro, la gracia de su prosa y la ironía de su ingenio, para lograr un producto genuino y auténtico cargado de colorismo y vivacidad. Acceder al artículo |
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Publicado por G. Carrascón en Artifara nº 2 Cervantes acabó sus días en “una casa sita en la calle de Francos, esquina a la del León, frente al mentidero de los comediantes” (Sevilla/Rey “Cronología”) a la que se había trasladado sólo en 1615, el mismo año en el que publicó sus obras dramáticas nunca representadas. En 1610 y en la misma calle (que para homenajear al autor del Quijote lleva hoy su nombre) había comprado Lope su casa (número 11 moderno), a unos doscientos metros bajando desde la calle del León. Antes de mudarse a la calle de Francos, sin embargo, Cervantes no vivía mucho más lejos: la calle de Huertas, en la que alojaba con su mujer (número 18 moderno), corre paralela a la de Francos, unos doscientos cincuenta metros más al sur. En la casa contigua a la que ocupó el novelista, esquina a la plazuela de Matute, estaba la casa en la que, en los últimos años del siglo anterior, tuvo su “chirlata”, como la llamaba Astrana Marín (1948: VI,14) la Antonia de Trillo con la que se había “envuelto” Lope al volver de Alba de Tormes, después de la muerte de Isabel de Urbina, allá por 1595. Y de chirlatas, seguramente, entendía Cervantes, que para indicar su edad afirmaba que “al cincuenta y cinco de los años gano por nueve más y por la mano” (Novelas ejemplares, Prólogo). Acceder al artículo |
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