Publicado por Fco. Javier Díez de Revenga en Tonos Digital nº 16Jorge Guillén nació en Valladolid en 1893. Estudiante en Suiza y en la Residencia de Estudiantes de Madrid, fue profesor universitario en París, Murcia, Oxford y Sevilla. Participa en los años anteriores a la Guerra Civil en las más importantes empresas poéticas de aquellos días: crea en Murcia, con Juan Guerrero la revista Verso y Prosa (1927) y colabora en el homenaje a Góngora, sobre quien había versado su tesis doctoral (1925). Después de la guerra es profesor en Montreal y Wellesley, y, una vez jubilado, se instala en Málaga, donde muere en 1984. Cinco libros constituyen su obra poética: Cántico (con cuatro versiones: Madrid, Revista de Occidente, 1928; Madrid, Cruz y Raya, 1936; México, Litoral, 1945 y Buenos Aires, Sudamericana, 1950), Clamor (con tres entregas: Maremagnum, Buenos Aires, Sudamericana, 1957, Que van a dar en la mar Buenos Aires, Sudamericana, 1960, A la altura de las circunstancias Buenos Aires, Sudamericana, 1963), Homenaje (Milán, All’Insegna del Pesce D’Oro, 1968), Y otros poemas (Buenos Aires, Muchnik, 1973) y Final (Barcelona, Barral, 1981). Los muchos estudiosos que a la poesía de Guillén se han aproximado, tanto aquéllos que lo estudiaron parcialmente por razones estrictamente cronológicas, como aquellos otros que han podido juzgar aspectos de la obra completa, han aludido con frecuencia a la presencia del poeta y su mundo en la obra completa. Jorge Guillén, desde que comenzó su obra, mostró siempre una especial dilección por el análisis de su presencia como poeta y como hombre en el mundo. Cuando su obra finaliza, ya próximo a su muerte en 1984, y cuando pocos años antes aparece su libro Final, han transcurrido sesenta y cinco años desde aquel lejano 1919, y se ha producido en el poeta una transformación de su visión del mundo y de la vida. Pero no ha decaído en ningún momento aquella inquietud inicial de hombre en el mundo, de poeta que inquiere sobre la esencia y la existencia del habitante de una tierra en la que todo sufre transformaciones y la vida del poeta detecta tales cambios. Las reacciones de Jorge Guillén durante esos sesenta y cinco años de actividad como poeta, como pensador, como filósofo de la palabra exacta y precisa, van variando con el tiempo. Acceder al artículo |