| De la manipulación histórica en La ciudad de los prodigios |
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| Literatura - Novela contemporánea | |||
Publicado por E. Ruiz en Espéculo nº 17Desde un punto de vista existencial, la novela histórica esconde la lógica preocupación humana por un pasado ya irrecuperable si no es desde las movedizas arenas de la memoria y también, ineludiblemente, esconde la intención de que el pasado pueda abrir horizontes de futuro y trasgredir así de alguna forma la ineludible irreversibilidad del tiempo. El texto historiográfico es como una invitación a re-vivir el pasado conviviendo con los antepasados, su mentalidad y sus problemas (que muchas veces se han heredado en nuestros días); crea como la ilusión de haber transgredido la irreversibilidad del tiempo porque alimenta la memoria y crea consciencia histórica en el sentido de una correlación sistemática entre recuerdos del pasado, interpretación del presente y expectativa de futuro. En el fondo subyace la reflexión que Aristóteles realizaba ya en su Poética : el historiador narra lo que ha sucedido y el literato lo que podría suceder. Pero esta definición no es del todo aplicable a la novela histórica que plantea, por ejemplo, nuestro autor, porque entre los ingredientes imaginarios se mezclan elementos verídicos que describen acontecimientos auténticos del pasado. Eduardo Mendoza no plantea sus novelas como entes históricos sino como valoraciones subjetivas (y, por tanto, manipulables) de un hecho histórico que, paradójicamente, también ha sufrido diversas manipulaciones desde su inicio. De ahí que se mezclen en sus narraciones desde el conocimiento más profundo y científico de la realidad que describe, hasta la manipulación más ostentosa de esos hechos por mor de presentarlos siempre bajo el humor, la ironía y la parodia.
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