Publicado por Mercedes Laguna González en Lindaraja Vol. 1, nº 1
Dice María Zambrano en libro España, sueño y verdad: “lo que parece faltarle a Galdós es perspectiva. Perspectiva última, histórica, en cierto grado y transterrena, metahistórica, una última dimensión” (Zambrano, 1994: 61).
Me propongo presentar ahora mi interpretación de la novela Misericordia de Galdós; en ella descubro justamente la perspectiva transterrena y metahistórica que echaba en falta María Zambrano, aunque en un sentido diferente, tal vez, al que ella le daba: conseguida –es necesario señalarlo– a base de fijación en la tierra.
Los estudiosos dicen que la filosofía en España está diluida en la literatura: en lugar de tratados conceptuales sobre temas filosóficos, nuestro bagaje está diluido por entre las páginas más importantes de nuestra literatura. Si todo texto, según Gadamer, necesita ser sometido a una interpretación hermenéutica, este tipo de textos literarios con contenido filosófico requerirán una atención especial.
“Al no tener perspectiva parece que ese mundo de Galdós fuese sólo presente, consecuencia del pasado, sin futuro”. “Un espacio colmado, que no tiene perspectiva última”, sigue diciendo Zambrano.
Tal vez a la filósofa andaluza le faltaba también algo de perspectiva histórica, de distancia temporal cuando interpreta la obra de Galdós: en ese momento constata que, para las miradas que en España buscaban abrir un futuro, las novelas de Galdós no ofrecían una solución. Desde luego, no ofrecían la esperanza que los inquietos de la época de Zambrano, especialmente en los años treinta, buscaban.
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