Publicado por Jose Luis Gómez-Martínez en Nueva Revista de Filología Hispánica 22.1 (Proyecto Ensayo Hispánico)Los numerosos estudios en torno al krausismo publicados en los últimos años van ya disipando esa neblina de misterio y de contradicción que cubría al llamado "krausismo español". No obstante, en tales estudios se ha dado un énfasis predominante al contenido filosófico de sus pensadores, relegando con frecuencia a posición muy secundaria, a omitiendo completamente, aquello que el movimiento tuvo de "actitud". Así, se identifica, todavía hoy, al krausista español con el profesor de universidad y más tarde de la Institución Libre de Enseñanza, o con el estudioso de filosofía. Y sin embargo, en el mundo que Galdós representa en sus novelas, el "krausista" es el Pepe Rey de Doña Perfecta, ingeniero de caminos, quien por los estudios de su profesión no había tenido tiempo de leer libros sobre las corrientes filosóficas contemporáneas; o el Buenaventura de Lantigua de Gloria, cuya profesión es la de banquero; o el León de La familia de León Roch, ingeniero de minas, a quien "la filosofía le trajo un mareo insoportable". Por supuesto que Galdós también dedica una novela al profesor universitario de filosofía, Máximo Manso de El amigo Manso, quien, sin embargo, a pesar de su humanidad, no llega a adquirir la fuerza de portavoz con que se nos presenta a León Roch.
Sería por lo tanto incompleto el pretender limitar el krausismo español a las ideas de Krause y de su adaptación en España a través de Julián Sanz del Río y de sus discípulos. El movimiento intelectual que así pretendemos clasificar es mucho más que esto, y si tiene sus bases teóricas en el krausismo, responde, sin embargo, al espíritu que animó la Revolución de Septiembre de 1868. "Espíritu de armonía, defensa de la libertad, culto a la ciencia, afirmación de la razón, moralismo, pedagogía y religiosidad pueden considerarse ... las características generales que corresponden a esa actitud intelectual propia del krausismo español", nos dice Elías Díaz (el subrayado es mío). Actitud que naturalmente coincide con la del pensamiento liberal de la Revolución de Septiembre que en 1869 proclamaba la libertad de cultos, la ley de matrimonio civil, la ley de libertad de enseñanza. Acceder al artículo
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