| La literatura en la educación secundaria |
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| Literatura - Didáctica de la Literatura | |
Publicado por Luis G. Nieto en Signos nº 7Una constante de la enseñanza literaria es que suele representarse como algo problemático, especialmente en los niveles anteriores a la Universidad y más todavía en educación secundaria. No es casual que el debate resurgir con fuerza en los momentos en que se producen reformas educativas. Se lamenta la crisis en de la educación literaria, su indefinición en los planes de estudio, se polemiza sobre los contenidos y los fines y se defiende la necesidad de su enseñanza, que se contempla en vías de extinción. En 1973 se publica en España, como prólogo al volumen El comentario de textos (VV.AA., 1973), un artículo de Lázaro Carreter en el que el autor pasa revista a la situación de la enseñanza literaria en un tono de preocupación casi patética:
El mismo Lázaro coordina en 1974 otra publicación, Literatura y educación (LAZARO, 1974), en la que una serie de profesores y escritores opina sobre el estado, los fines y los métodos de la enseñanza literaria. Una preocupación similar a la del artículo impregna bastantes respuestas de los encuestados. El contexto de ambas publicaciones es la reforma educativa de los años setenta. Y el peligro de extinción es el "leit motiv" que reaparece en muchas declaraciones que se han producido recientemente ante la reforma del sistema educativo en los noventa, que indudablemente modifica muchas cosas y, sobre todo, el papel social y académico de la Educación Secundaria. Aunque tal problematización suele fijarse sobre todo en los aspectos políticos y administrativos de la educación, tiene, a nuestro modo de ver, diferentes causas. Proviene, por supuesto, de la concepción que de la literatura tiene nuestra sociedad, de la que los alumnos y los responsables de la educación forman parte. Pero proviene, en no menor medida, de las concepciones acerca de la literatura de los especialistas universitarios y de los profesores y de las cuestiones que plantea su didáctica. A este respecto, puede servirnos otro testimonio. En 1969 los problemas que plantea la enseñanza literaria eran también el tema central del Coloquio de Cerisy dirigido por Doubrosky y Todorov. Y la cuestión seguía teniendo interés en 1981, puesto que en esa fecha se reedita una amplia selección de las comunicaciones (Doubrovsky y Todorov 1981). Pero en Cerisy la discusión se dedicó preferentemente a las cuestiones "internas" a la literatura y su enseñanza. En las conclusiones del coloquio, Tzvetan Todorov constata en primer lugar la existencia de "ciertos puntos sobre los cuales las diferencias son irreductibles" entre los asistentes. Precisamente por ello, piensa que lo importante son las cuestiones suscitadas en los debates y las agrupa en torno a tres preguntas: Por qué enseñar la literatura, qué enseñar y cómo enseñarla. En cuanto a por qué enseñar literatura, Todorov opina que "es el tipo de pregunta mucho más fecunda como pregunta que como respuesta" (p. 218) y añade:
En cuanto a qué enseñar, Todorov constata que las ideas más precisas han partido de las experiencias concretas, de la práctica, más que de las exposiciones teóricas. Distingue entre una aproximación interna —que interesa a "los que somos profesores de la literatura", que atañe a la "literalidad" y permite sacar a la luz las categorías literarias— y otras aproximaciones externas, que se abren a la pluralidad de sentidos, donde la literatura puede asimilarse a otros hechos de civilización, culturales o artísticos. En cuanto al cómo, se formulan importantes observaciones sobre las "herejías" históricas —prejuicio que prima en exclusiva el enfoque cronológico— y espacial —estudiar sólo una literatura, olvidando las otras— y se concluye que no se puede afirmar tajantemente que unos métodos sean los buenos y los demás malos.
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