Publicado por Luis Alberto Hernando Cuadrado en Revista de Filología Románica nº 10La tradición gramatical, al tratar el tema de la atribución, lo ha solido condicionar a aquellos contextos en que se cuenta con la presencia de uno de los verbos copulativos, denominados así debido a que su misión, como indica 5. Gili Gaya. «se reduce a servir de nexo entre el sujeto y el predicado sin que añadan nada al significado de la oración». Todos los autores coincIden en incluir en la relación a los atributivos por excelencia, ser y estar. Muchos circunscriben el ámbito de la atribución únicamente a las estructuras de las que forma parte, real o supuestamente, alguno de estos dos verbos. Otros añaden algún verbo más, como quedar (Alarcos, 1991: 159), semejar y parecer (Alcina-Blecua, 1991: 858) o andar, ir, parecer, resultar, salir, permanecer, continuar, seguir, ponerse, hacerse, volverse y quedar(se) (Ealk, 1979: 20). La lista en B. Rodríguez (1982: 34), J. Martínez Álvarez (1988: 451) y 5. Gutiérrez Ordóñez (1989: 31-43) queda reducida a ser, estar y parecer. Acceder al artículo
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