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Lengua -
Sociolingüística
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Publicado por S. de Andrés en Espéculo nºs 16 - 17 Es sin duda conveniente, en el momento actual de la lengua española, plantear problemas reales que atañen al sexismo acumulado por una sociedad y un lenguaje cargados de ciertos rasgos antropocéntricos. No siempre será fácil encontrar la solución acertada y oportuna con el suficiente sentido común para erradicar estereotipos injustos y asimetrías absurdas, que puedan ofender o inquietar a sectores tan amplios de población como los implicados en estas cuestiones. Es fácil corregir, por poner un ejemplo claro, como ha venido ya haciendo a su habitual ritmo lento la Real Academia Española, y sustituir, en los diccionarios, las definiciones de profesiones, transformando la fórmula tradicional 'el que', excluyente de la mujer, por la más justa y exacta 'persona que'. Más complicada parece la cuestión, aparentemente tan simple, de sustituir los masculinos sintéticos por los desdoblamientos del tipo «niños y niñas», «ciudadanas y ciudadanos» o «compañeros y compañeras», sin que sea necesario llegar a generalizaciones como aquel comentadísimo, en su momento —suponemos que se trató de una extensión afectuosa e irónica— «jóvenes y jóvenas» de la diputada Carmen Romero en un acto multitudinario, o bien el «Compañeros y compañeras: el proyecto que defendemos nosotros y nosotras» de Julio Anguita, que cita y califica de "desatino" Álex Grijelmo. Acceder a la 1ª parte Acceder a la 2ª parte
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